El uso de diversas drogas tiene una historia ancestral y su conocimiento se documenta ya en escritos romanos y griegos. La mayor parte se empleó tanto para producir efectos de bienestar como para el tratamiento de las enfermedades. El desarrollo de técnicas modernas en la elaboración o en procesos de refinamiento llevó a la industrialización de variados compuestos y a su consumo masivo por el ser humano. El abuso de sustancias adictivas no se hizo común sino hasta eras más recientes; en gran medida debido al tráfico intenso para el consumo en todo el mundo. Los griegos y los romanos conocían ya sus aspectos benéficos y recurrían sobre todo al alcohol, dado que el opio, a pesar de conocer sus efectos, sólo lo aplicaron con fines curativos. Los conceptos de dependencia y abuso no se acuñaban aún en esa época, y el consumo de cannabis, por ejemplo, sólo fue propiciado en Asia menor entre los asirios.
En la actualidad, el uso, abuso y dependencia de drogas es un problema de salud pública mundial, y es importante conocer la historia de las sustancias a las que más se recurre por su efecto en la sociedad y en las diversas culturas.
Es necesario comprender el proceso adictivo (uso, abuso y dependencia) el cual incluye normas socioculturales de uso, el curso clínico de los trastornos por uso de sustancias y la neurobiología de la adicción.
El adicto no es un vicioso sino que es un enfermo. Y en esta enfermedad hay tres factores fundamentales. Uno, la exposición a la droga. Dos, la vulnerabilidad individual en la cual participa evidentemente el componente genético y participa la personalidad del individuo. Y tercero, el ambiente social en el cual está integrado. De la conjunción de estos tres factores se produce la enfermedad. Son estos tres factores los que hacen que el individuo comience el proceso adictivo. La manifestación clínica de la adicción depende de las características individuales de personalidad de cada adicto, así como de las circunstancias socio-culturales que lo rodean, sin embargo, los síntomas que se presentan son característicos de la enfermedad. Estos síntomas están presentes aunque la adicción sea de carácter químico o conductual, sin que esto haga una diferencia importante en el cuadro básico asintomático que llamamos adicción.
Básicamente el proceso de adicción consta de 5 etapas, las cuales son análogas a las de un compromiso, entre estas podemos (según el Dr. Arnold M. Washton en su libro ” Querer No es Poder”) observar:
ENAMORAMIENTO
Las primeras experiencias con las drogas suelen dejar una marca grabada. Si este primer contacto ha sido agradable, se produce un enamoramiento o atracción apasionada por volver a tomar la sustancia. Esta percepción distorsionada de la realidad, sin embargo, emociona, produce euforia y tranquiliza, lo que hace aumentar las probabilidades de que haya una nueva toma u ocasión de consumir.
LA LUNA DE MIEL
Una vez que el individuo ha aprendido: a través de su familia, de la sociedad o por experiencia propia que el consumo de ciertas substancias puede transportarlo como por arte de magia lejos de cualquier sentimiento o estado de ánimo negativo, el paso a la adicción es muy sencillo. Durante la fase de Luna de Miel, el futuro adicto experimenta todas las gratificaciones sin ninguna de las consecuencias negativas: siente que ejerce el control, que la toma es inofensiva y que él ejerce el control.
TRAICIÓN
Sin embargo lo que uno vislumbra en la luna de miel no es lo que en realidad obtiene. Con el paso del tiempo es traicionado. Así, además del deterioro sufrido en las principales esferas de la vida, es muy probable que el adicto esté realizando cosas que normalmente no haría para mantener su adicción (robar, mentir, etc…).
EN LA RUINA
Ahora el adicto debe consumir cada vez más para evitar que los crecientes sentimientos y estados de ánimo negativos profundicen en su conciencia y para tratar de mantener los efectos positivos que cada vez son menores y de menor duración. Está desarrollando tolerancia y tiene que consumir no ya para obtener placer o alivio sino para evitar el malestar asociado al síndrome de abstinencia.
APRISIONADOS
Con el tiempo, el adicto llega a un estado de desesperación en su relación con la sustancia y deja de lado todo lo demás. Se comporta cada vez de forma más impulsiva e incontrolada, está totalmente preso de la adicción. Esta etapa de la relación adictiva es un descenso a la desesperación y a la destrucción personal.
Estas etapas antes mencionadas pueden relacionarse con la experiencia clínica del Psicólogo Pablo EGENAU, sobre sus trabajos efectuados a jóvenes drogadictos, él manifiesta que existen etapas dentro del llamado proceso drogadiccional.
Tomado de Visión Psicologica